Mi nombre es Inmaculada Jerez.

Adoro el mar, una buena siesta y hacer nada. También adoro mi profesión, en realidad es una pasión y entiendo por pasión aquello que te mueve el alma. Igual que entiendo la vida como un todo, donde el amor se mueve y manifiesta a diario. Y así la vivo.

Estudio, hago sesiones de shiatsu, paseo por Madrid, preparo fórmulas con DOTERRA, estoy con mi familia, hago nada, medito, oro, practico yoga,  hago biodanza, hago nada, veo a mis amistades, cocino rico, hago nada, doy masajes de shiatsu, paseo con mi perra, doy masajes, doy masajes… hago nada.

Insisto en lo de hacer nada porque me paso el día haciendo cosas, atendiendo personas, en el metro, cuidando, paseando Madrid y hacer nada es un acto de cuidado casi sagrado. Casi todas las personas adoramos ese momento. Quitarte los zapatos, ropa cómoda, la postura mejor y … nada, nada hay que hacer ya. Creo firmemente que esos momentos son altamente productivos, desconectar la mente consciente para que todas las conexiones neuronales se reinicien. El descanso produce endorfinas y es necesario para la regeneración celular. Eso es lo que pasa cuando termina una sesión de Shiqu, que te puedes quedar en la nada, relax total.  Adoro hacer nada y sentir que estoy VIVA.

Hay muchas cosas que puedo contar que me hacen crecer y son como un manantial al que regresar a beber agua fresca,  son un montón de pequeñas cosas unidas a grandes y espectaculares descubrimientos y momentos. Pequeñas cosas que a diario te nutren y que he aprendido de una madre a la que le chifla todo, y todo es : qué bonita la lluvia que riega el campo, qué bonito los días de sol tan luminosos, qué bonito el viento que limpia, qué bonito el frío que trae la nieve, qué rico el pan, qué rica el agua, mira qué a gusto en el río, qué bonito es el desierto…y así todo,  y de esta manera, cada pequeño gesto del día a día se convierte en un momento por el que dar las gracias.

Y luego, claro está, existen esos momentos que son reveladores, grandiosos, únicos y espectaculares; como enfudarte en un neopreno y terminar rodeada de tiburones en el Mar Rojo pensando ¡qué maravillosa es la vida! O poder parir una criatura a pesar de tener un diagnóstico médico de estirilidad y sin haber hecho ningún tratamiento médico, o danzar de manera sublime en una sesión de biodanza (link) y sentir cómo entras en un estado de conciencia diferente y maravilloso y fliparla literalmente, o poder escuchar el cuerpo de tantas personas en la camilla, en el silencio de la sala y tener el conocimiento y la práctica para ayudar a que estén mejor… creo que ésto, ésto sí que es inspirador y realmente espectacular. Y me hace crecer cada día.

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